El ciclismo retro tiene su inscpiración en L'Eroica.  Puedes ver el vídeo de su creador, Giancarlo Brocci, en este enlace:

CICLISMO RETRO....

Una pasión importada de Italia

 

El espectácuilo del cicismo sigue adelante. Cuando parecía que todo estaba inventado, desde hace unos poquitos años ha aparecido con fuerza una nueva fórmula que está ganando adeptos a pasos de gigante.

 

Se trata del ciclismo RETRO, una fórmula ambientada en ciclismo de épocas anteriores. Es un ciclismo/cicloturismo absolutamente de placer, donde no solamente está desheredado el cheap, sino que se rinde culto al pasado de nuestro ciclismo. En esas marchas el ciclista se transporta a épocas olvidadas y evoca momentos y recuerdos de su juventud, de sus lecturas de amarillentos periódicos deportivos o de sus imágenes de ciclismo en blanco y negro. Es un ciclismo absolutamente diferente. De entrada es diferente en lo esencial, esto es, en las bicicletas que se usan, alejadas del carbono, de los pedales automáticos y de los cambios hipersensibles que hoy predominan. Está claro que para quienes por su joven edad no las usaron nunca, necesitan un aprendizaje. NO es fácil cambiar con manetas adheridas al cuadro para quienes solamente han conocido los cambios adheridos a la maneta del freno. Es un ciclismo que huye de la fantasía, de los gramos de carbono, de los maillots de licra, de las ruedas de llanta alta… Es un ciclismo que solicita una gran pasión, pero en absoluto una sumisión de secta. Es un ciclismo de cara sonriente.

 

Este ciclismo ha sacado de trasteros y garajes viejas glorias de la nomenclatura ciclista: Zeus, Alan, Razesa, Torrot, Menelli, Gios, Otero, Marotías, Kas, Bianchi, etc.. Ha dado vida a olvidadas máquinas y ha profundizado en el disfrute de la cara amable de un deporte que venía cargado de agresividad en la ética, tanto en el fondo y en la forma. En el fondo con un sustrato generalizado de dopaje, y en la forma con adulteradas fórmulas cicloturistas auténticas “megaconcentraciones bussines” de gran acogida en el entorno ciclópata dentro de un mal llamado cicloturismo.

 

Las marchas retro abrieron su santuario en La Eroica de la Toscana y sus carreteras blancas. Se extendieron más tarde por toda Italia y Europa con una respuesta espectacular, hasta tal punto que ya existe un Giro de Italia “d’Epoca”.

 

De unos años a esta parte este ciclismo vintage se ha asentado en Francia con marchas como el Anjou Vintage o Marmande, y desde hace poco tambien en España, donde han convivido hasta ahora media docena de interesantes  propuestas, cada una con su especificidad: La Monreal (itinerante), La Pedals de Clip (Barcelona/Penedés), La Histórica (Soria), El Gran Premio Canal de Castilla (Palencia) y la Biciclásica Edoardo Bianchi (Zaragoza), que organizamos desde hace tres años en El Pedal Aragonés. También hay otras propuestas en el calendario, como las que engloba Retroibérica. No podemos olvidar la potente Eroica que en su expansión universal, después de llevar su franquicia a Japón y Gran Bretaña, llegó el año pasado a España (L’Eroica Hispania), sobre el incomparable marco de La Rioja. La Eroica también ha creado franquicia en 2015 en California y en 2016 en Sudáfrica. INeroamérica y Bélgica. Es un fenómeno imparable que puede reventar su propia grandeza de seguir así.

 

El ciclismo retro es un ciclismo que engancha porque de entrada rinde culto a la bicicleta de siempre y se disfruta en una absoluta independencia. Ciertamente permite abstraerse del mundo del carbono, aunque sus adeptos tengan en su casa un biciclo último modelo. Es, en definitiva, una evasión, una mirada hacia atrás en esa vorágine de modelos último grito, frenos de disco, llantas de perfil alto y cataratas de coronas de piñón. Acudir a una concentración retro desengrasa la mente ciclista y previene del hartazgo de materiales y de complementos "made in Eurobike". Anima a valorar lo hecho por las generaciones anteriores y a disfrutar de una belleza deportiva cautiva en olvidadas publicaciones.

 

Para finalizar este comentario, solamente decir que el mercado de las bicicletas clásicas, con el auge de estas propuestas, está conociendo un boom considerable. Si todavía guardas la bicicleta de tus años jóvenes o sabes que en el trastero permanece aquella bicicleta olvidada de un pariente que fue ciclista, no te deshagas de ella. Lubrícala, dale vida, porque te hará conocer nuevas sensaciones de un deporte que va muchísimo más allá del potenciómetro y de la ciclocomputadora.

Angel Giner / Bianchi Club España

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